Benedicto XVI

Os invito a que busquéis todos los días en vuestros corazones

-les decía a los jóvenes- la fuente del verdadero amor.

Jesús está siempre presente, esperando silenciosamente

que permanezcamos con él y que oigamos su voz.

En la intimidad de vuestros corazones os recuerda

que os toméis un tiempo con él mediante la oración.

Pero ese tipo de oración, la verdadera oración, exige disciplina,

requiere crear diariamente momentos de silencio.

Incluso en medio de las múltiples actividades diarias

necesitamos crear un espacio de silencio,

porque es ahí donde hallamos a Dios

y donde descubrimos nuestro verdadero yo.

Benedicto XVI