PROYECTO
STELLA MARIS

PROYECTO STELLA MARIS

Danos una vida limpia, prepáranos un camino seguro; para que, viendo a Jesús,
nos alegremos eternamente contigo. (Ave maris Stella.)
Danos una vida limpia, prepáranos un camino seguro; para que, viendo a Jesús, nos alegremos eternamente contigo. (Ave maris Stella.)
“Padre, deseo que los que tú me has dado estén también conmigo allí donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo”

(Jn 17, 24)

VOLUNTARIADO DE OFRECIMIENTO POR LOS SACERDOTES DIFUNTOS

NUESTRO OBJETIVO

La misión de intercesión espiritual por los sacerdotes de la Familia María Madre se extiende tanto a los sacerdotes vivos como difuntos. Por esta razón el principal objetivo del Proyecto Stella Maris es orar por las almas de los sacerdotes fallecidos que puedan encontrarse en el purgatorio.

Las almas de los sacerdotes difuntos, al igual que el resto, pueden necesitar nuestras oraciones pues mucha ha sido su responsabilidad para con las almas durante su vida en razón de su ministerio sacerdotal.

“Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas que merecen azotes, recibirá pocos. A quien se le dio mucho, se le reclamará mucho, y a quien se confió mucho, se le pedirá más” (Lc 12, 47-48).

Por esta razón, lejos de descuidar nuestras oraciones obviando que se encuentran gozando de la presencia de Dios, ponemos nuestro empeño en interceder por su eterno descanso.

“Sé generoso con todos los vivos
y no niegues tu piedad a los difuntos”

(Si 7, 33)

LOS INTEGRANTES DEL PROYECTO

En el Proyecto Stella Maris colaboran los Voluntarios Stella Maris.

Los voluntarios Stella Maris, como agradecimiento a los sacerdotes por la entrega de su vida por amor a Dios y en favor de todos los hombres, se comprometen a orar por los sacerdotes difuntos, bien sea mediante el apadrinamiento de un sacerdote determinado o bien orando por todos ellos.

El ofrecimiento en favor de sus almas puede incluir además de oración: sufrimientos, sacrificios, ayunos, limosnas, obras de caridad y la celebración de la Santa Misa.

“Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Que los torrentes de Mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por Mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a Mi justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas en su nombre…Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi Justicia”. (Diario de Santa Faustina, 1226)

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Confiamos plenamente en que las oraciones nunca se pierden, por esta razón cuando apadrinamos sacerdotes difuntos lo hacemos con la plena convicción de que si se encuentran ya en la presencia del Señor la Santísima Virgen aplicará nuestras oraciones a otros sacerdotes que las puedan necesitar.

OTRAS ACTUACIONES COMPLEMENTARIAS DEL PROYECTO

  • Sostenimiento material de otros sacerdotes

Como parte del Proyecto Stella Maris animamos, a todos aquellos voluntarios que lo deseen y puedan, a ofrecer la Santa Misa y la santa comunión por las almas de los sacerdotes que se encuentran en el purgatorio.

En caso de ofrecer estipendios de misa en sufragio de sus almas, animamos a que las misas que puedan encargarse por el eterno descanso del sacerdote apadrinado o todos los sacerdotes difuntos se hagan tratando, en todo momento, de colaborar con el sostenimiento material de otros sacerdotes:

  • En entidades oficiales de la Iglesia Católica, AIN Ayuda a la Iglesia Necesitada, etc.
  • En las distintas congregaciones de religiosos que solicitan ayuda para el sostenimiento de sus sacerdotes, generalmente en países de misión.
  • En seminarios católicos para el sostenimiento de los mismos y colaborar en la formación de sus seminaristas sin recursos económicos.
  • En monasterios de vida contemplativa para el sostenimiento de los religiosos que han entregado su vida al servicio del Reino de Dios en la vida monástica.

MARÍA, REINA DEL PURGATORIO

Contemplamos a María como Reina del purgatorio donde, con infinito amor y misericordia, socorre, asiste y consuela a todas las almas y de manera especial, las de sus hijos sacerdotes que allí se puedan encontrar.

«Vi al Ángel de la Guarda que me dijo seguirlo. En un momento me encontré en un lugar nebuloso, lleno de fuego y había allí una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin eficacia para ellas mismas, sólo nosotros podemos ayudarlas. Las llamas que las quemaban, a mí no me tocaban. Mi Ángel de la Guarda no me abandonó ni por un solo momento. Pregunté a estas almas ¿cuál era su mayor tormento? Y me contestaron unánimamente que su mayor tormento era la añoranza de Dios. Vi a la Madre de Dios que visitaba a las almas en el Purgatorio. Las almas llaman a María “La Estrella del Mar”. Ella les trae alivio. Deseaba hablar más con ellas, sin embargo mi Ángel de la Guarda me hizo seña de salir. Salimos de esa cárcel de sufrimiento. (Oí una voz interior) que me dijo: Mi misericordia no lo desea, pero la justicia lo exige. A partir de aquel momento me uno más estrechamente a las almas sufrientes.» (Diario de Santa Faustina, 20)

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