Reflexiones

Salvación universal

LIPPI, FRA FILIPPO – italiano, 1406-1469. 13Adoración de los Magos, aprox. 1445, madera. National Gallery of Art, Washington, 162KB. Imagen cedida por Fundación Gratis Date.

La misericordiosa providencia de Dios, que ya había decidido venir en los últimos tiempos en ayuda del que perecía, determinó de antemano la salvación de todos los pueblos en Cristo.

De estos pueblos se trataba en la descendencia innumerable que fue en otro tiempo prometida al santo patriarca Abrahán, descendencia que no sería engendrada por una semilla de carne, sino por la fecundidad de la fe, descendencia comparada a la multitud de las estrellas, para que de este modo el padre de todas las naciones esperara una posteridad no terrestre, sino celeste.

Así pues, que todos los pueblos vengan a incorporarse a la familia de los patriarcas, y que los hijos de la promesa reciban la bendición de la descendencia de Abrahán, a la cual renuncian los hijos según la carne. Que todas las naciones, en las personas de los tres Magos, adoren al autor del universo, y que Dios sea conocido, no ya solo en Judea, sino también en el mundo entero, para que por doquier sea grande su nombre en Israel.

Instruidos en estos misterios de la gracia divina queridos míos, celebremos con gozo espiritual el día que es el de nuestras primicias y aquel en que comenzó la salvación de los paganos. Demos gracias al Dios misericordioso, quién, según palabras del Apóstol, nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz; él nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido. Porque, como profetizó Isaías, el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban en tierra de sombras, y una luz les brilló. También a propósito de ellos dice el propio Isaías al Señor: Naciones que no te conocían te invocarán, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti.

San León Magno, (Sermones, 3)